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Reseñas de discos

My New Band Believe

El nuevo proyecto de Cameron Picton, ex integrante de black midi, es uno de los mejores discos del año.

Valentina Sander··8 min de lectura
Créditos: Daisy Ayscough y Tomos Ayscough

Quizás al contrario de lo que se podría esperar, cuando se lanza un nuevo disco de un artista que integraba una banda que me gusta, lo escucho con escepticismo y bajas expectativas. No esperaba encontrarme con uno de mis discos favoritos del año.

No es que dudara de la capacidad creativa de Cameron Picton, ex integrante de black midi. Con tan solo 27 años, fue parte de una nueva camada de artistas que nacieron o crecieron en la escena Windmill, que toma el nombre de un pub ya de culto ubicado en Brixton, Londres, donde muchas de las propuestas más novedosas de la actualidad pasaron por el edificio. Picton se desenvolvió principalmente como bajista y cantante junto al ‘‘líder’’ (escrito entre comillas, ya que todos los integrantes aportaron su gran y diversa cuota de creatividad) Geordie Greep, el baterista Morgan Simpson y, en sus comienzos, Matt Kwasniewski-Kelvin.

Picton lidera un nuevo proyecto difícil de encasillar, pero que toma elementos barrocos, de música de cámara y del folk clásico inglés, pero logrando que suene contemporáneo y fresco a pesar de su complejidad compositiva.

6 letras, 4 palabras, 8 canciones, 36 minutos y 38 segundos

Con un comienzo abrupto de voz y guitarra y una tonada dulce y medieval que contrasta con una lírica punzante, Picton da inicio a My New Band Believe.

En una primera escucha, el disco se siente como una canción continua o como un musical de épocas medievales. Cada tema cuenta una historia, como si Picton fuera un juglar, y su sonoridad folclórica y temáticas también me hicieron rememorar cuentos de hadas. Y, al igual que estos en sus versiones originales y no de Disney, algunas canciones pueden parecer tiernas a nivel musical pero no a nivel lírico.

Portada de My New Band Believe

Lanzado el 10 de abril, el disco tiene 8 temas: el 1 dura 2:05, el 2 se extiende por 5:13, el 3 por 8:31, el 4 por 3:46, el 5 por 3:29, el 6 por 2:52, el 7 por 8:20 y el 8 por 2:18. En total, duran 36 minutos; y fueron grabados por 21 cantantes y 22 músicos en 11 estudios de Londres. Muchos números, ¿no? Se pone peor (o mejor): en el sitio web de la banda se puede ver un minucioso análisis del proceso creativo del disco tomando como partida los números, en un claro guiño al segundo tema de la banda que vio la luz (ninguno de los 2 incluidos entre esos 8 temas): ‘‘Numerology’’. Los invito a perderse en ese detallado texto que fue pensado para evadir hablar tanto sobre el disco y que los oyentes descubran el resto por sí solos, pero es una gran lectura para conocer el meticuloso trabajo de los artistas.

A pesar de contar con tantos músicos para grabar el proyecto, es un disco que no suena abrumador. Es cohesivo y, en apariencia, simple, más si se lo compara con su anterior proyecto. Y, a pesar de la gran colaboración obtenida a la hora de realizar el disco, entre los cuales se encuentran músicos de la banda caroline, Picton es, por el momento, el único integrante fijo de la banda.

No me interesaba profundizar en black midi, pero no puedo evitar mencionarlos tras la carcajada que largué cuando estaba leyendo el comentario numerológico que estaba realizando Cameron, en un tono muy solemne justificado por el tamaño inmenso del trabajo que realizó, y leí lo siguiente: tras citar a Arthur Rimbaud que en 1871, a los 16, escribió un poema de 100 versos llamado Le Bateau Ivre, Picton menciona que, hablando de Ivre, «the album will be announced 555 days after my old bandmate wrote the words “it’s iver” on Instagram to announce our breakup». Picton hace referencia al error tipográfico que Geordie Greep cometió en un vivo de Instagram para confirmar la triste noticia de que la banda se había separado. Aunque, si se piensa bien, fue por un bien mayor: la banda ya no estaba componiendo como antes, se notaban las diferencias creativas en su último disco y los dos discos solistas que han visto la luz hasta el momento son increíbles y reflejan el eclecticismo de sus artistas.

¿Soñarás vos también conmigo?

La mayoría de las letras no son fáciles de interpretar, algo que considero correcto: cada oyente le da su significado, aunque esto sucede hasta en la canción más explícita del mundo. Al compartirlas con el mundo, los artistas dan rienda suelta para que nos apropiemos de ellas y las resignifiquemos según la experiencia de cada uno.

Lo anterior también se une a cómo se ideó el nombre de la banda y la mayoría de las líneas. Girando con su antigua banda en China, Picton sufre una intoxicación al comer mariscos y pasa un día entero con fiebre. Sintiéndose así, fuera de sí mismo, es cuando nace la inspiración y comienza a escribir frases sueltas en su celular. Ese estado febril, delirante y pesadillezco logró despertar su inconsciente, exteriorizar sucesos y algunas de sus referencias artísticas no sólo musicales sino también literarias, y le dio el material para crear uno de los discos más interesantes del 2026.

Las canciones se sienten como conversaciones, por eso mencionaba que el disco podría ser perfectamente llevado al teatro como un musical de ocho actos, ya que cada canción contiene su propio universo.

‘‘Target Practice’’, sobre la que hablaba al comienzo, es una canción de venganza. Cuando interpela al ser detestado le dice que no llore, porque se lo merece. Picton comienza entonándolo de una manera condescendiente, pero va escalando y sumándosele un coro que se siente amenazador, como si rodeara a esa persona en el piso antes de que sea atacada, pero que también se siente victorioso al poder finalmente lograr el castigo que esa persona se merece. Es una de las mejores canciones de revancha que he escuchado al escupir su odio de forma natural y fría, calculada, con la confianza de que ese momento iba a suceder. A nivel musical, contiene violines y una flauta barroca, elementos característicos de ese período donde distintas melodías se unen, contrastan y cambian dinámicamente, generando el dramatismo particular del barroco donde el arte se enfocaba en la teatralidad y tenía la finalidad de sorprender, algo que se logra en esta canción con esas variaciones de velocidad y volumen, especialmente con el final abrupto que la enlaza con la siguiente canción del disco.

Otra canción en la que se refleja resentimiento es la brillante ‘‘Actress’’. Nuevemante, Picton comienza cantando con dulzura. Si uno no supiera inglés, pensaría que se la está elogiando y por momentos compadeciéndola y no destruyéndola de una forma completamente brutal. Con múltiples cambios de tempo, con un impecable clímax, y otra vez variando de forma barroca. En esta canción, el odio es explícito. La envidia llega a tal extremo que el personaje le escupe que es una mentirosa, que la sabiduría la persigue pero ella es más rápida y que, como diríamos en el Río de la Plata, ‘‘no le llega agua al tanque’’.

Créditos: Rough Trade Records Créditos: Rough Trade Records

’’Heart of Darkness’’ es mi favorita. Tiene el mismo nombre que la nouvelle de Joseph Conrad, donde se narra la travesía de un marinero por una África colonial y se revelan los horrores de los actos (in)humanos. Picton ha declarado que no se inspiró en esta novela corta, pero que encuentra similitudes entre los viajes de las dos obras y las múltiples referencias a la naturaleza. Me gustaría resaltar la importancia de las referencias literarias de Cameron, ya que también se inspiró en el poema ‘‘Lecture, 1970’’ del increíble Dennis Cooper para crear ‘‘Lecture 25’’ (el otro tema que quedó por fuera del disco).

Esta canción comienza siendo una continuación de la paranoia de su precesora, ‘‘In the Blink of an Eye’’, aunque parece confirmarla en vez de desmentirla al pedir que no hagamos caso a los elementos amenazantes de la naturaleza. Lo más remarcable de la cancion es su outro, ominoso, inquietante, que corta de forma abrupta la anterior sección, más cercana a una especie de R&B.

El tema más delicado musical y líricamente hablando es la bella balada ‘‘Love Story’’. En ella se ve reflejada la intimidad doméstica de una pareja, algo relativamente poco explorado en las canciones de amor. El amante le cocina, le pregunta qué quiere comer y comparten ese momento tan rutinario que parece prosaico hasta que se pierde. Como sucede siempre, no nos damos cuenta ni valoramos lo que tenemos hasta que eso se desvanece.

Este proyecto inició mucho antes del lanzamiento del disco y Picton ya estaba tocando varios de los temas en sus shows en vivo, especialmente cuando acompañó a Black Country, New Road de gira. En sus shows se podían comprar discos con varias canciones antes de que le terminara de dar forma al proyecto.

Dos datos extra: muchas guitarras pueden rememorar al flamenco, y es por la influencia que la música española ha tenido en la vida del artista. Su madre es profesora de español y vivió en España por muchos años (Picton mencionó que uno de sus discos 10/10 tiene influencias del flamenco). El otro dato que quería aportar es que una de las tantas inspiraciones de Cameron a la hora de crear este disco fue el legendario músico uruguayo Eduardo Mateo.

Les invito a adentrarse y perderse en la complejidad de My New Band Believe. Las canciones de Picton nos desafían a nivel sonoro, tratando de identificar los múltiples arreglos de los temas, y también a través de su lírica, cambiando de protagonista y escenario en un abrir y cerrar de ojos (guiño, guiño). Es como si quisiera centrarse más en una idea o emoción más que en una narrativa lineal, al igual que un sueño, que el sueño que generó este disco. Modificaciones narrativas, melodías sosegadas con letras violentas, sonido acústico contrastado con orquestas… Los elementos barrocos reafirman las contradicciones que se encuentran en el disco pero que no dejan de ser coherentes. A fin de cuentas, de inconsistencias estamos hechos los humanos.

Etiquetas#Folk
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Escrito por
Valentina Sander

Profesora de inglés y literatura, además de una eterna estudiante de periodismo.

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