AMORÍOS. LA VERDAD DE MI COPLILLA
El EP AMORÍOS. LA VERDAD DE MI COPLILLA es el único trabajo de La Tania hasta la fecha. Este disco es, en muchos sentidos, su versión de aquella infidelidad. Mientras que el documental está centrado en Yerai y en cómo él vive esa culpa, este EP cambia completamente el punto de vista: la narradora es la persona que fue engañada.

Este texto lo empecé a concebir en febrero de este año, cuando en la mítica sala Lugones hicieron un brevísimo ciclo de tan solo cuatro películas ganadoras del premio Goya. La película que fui a ver era un documental llamado La guitarra flamenca de Yerai Cortés. Debo decir que no fui con expectativas, y de hecho casi no asisto porque tuve muchos problemas para sacar la entrada. En realidad fui porque cuando la proyectaron en el BAFICI no pude ir, y además porque ya estaba gestando la obsesión que hoy por hoy tengo con aquel país.
El documental lo dirige Antón Álvarez (C. Tangana) en su debut como director de cine. La película comienza cuando el director conoce a Yerai y queda maravillado por su manera de tocar. A partir de ese encuentro, comenzaron a hablar y nació la idea de trabajar juntos. Aunque gira en torno al grandioso guitarrista Yerai Cortés, no es solo una película sobre él o sobre la música. Combina muchísimas cosas: interpretaciones de flamenco en directo con una cuidadísima puesta en escena, conversaciones familiares y momentos muy íntimos, reflexiones sobre la identidad gitana, la tradición flamenca y el peso de la herencia familiar. Me encantaría poder seguir hablando de este documental tan redondo y sensible pero hoy no es la ocasión.

(En caso de no poder acceder al documental, recomiendo mucho escuchar el álbum.)

Tania García Martínez (El Campello, 1987) artísticamente conocida como La Tania, aparece en La guitarra flamenca de Yerai Cortés como mucho más que la pareja del guitarrista. Es una presencia constante que acompaña el recorrido emocional de la película y participa activamente en su dimensión artística. Su hermosa voz dialoga con la guitarra de Yerai, haciendo que la música se convierta en un espacio donde ambos expresan todo aquello que las palabras no siempre alcanzan a decir. A través de ella, el documental adquiere una dimensión especialmente íntima y delicada.
El momento que más me impactó (y lo que me llevó a estar escribiendo esto ahora) fue la interpretación de “Los Almendros”. Es de público conocimiento que soy sensible y de lágrima fácil, pero esa tarde salí especialmente atravesada como pocas veces me ocurrió en esa sala de cine. La manera en la que Tania canta es característica de la mezcla de pureza, vulnerabilidad y fortaleza que atraviesa toda la película. Su interpretación le da cuerpo y palabras al sufrimiento, la memoria y la posibilidad de reconciliación. Y acá vamos: en el documental, además de la pena que Yerai le quiere contar al mundo, él reconoce la infidelidad que cometió durante su relación. Lejos de tratarse de una polémica alimentada por rumores, ambos decidieron abordar el tema públicamente con una sofisticación envidiable. Tanto en el documental como en entrevistas, explicaron que aquella traición provocó una profunda crisis en la pareja, convirtiéndose en un punto de inflexión clave en sus vidas y en sus respectivas carreras artísticas.
Monigote, si te pesan mis dolores, haberlo pensado mejor
Ahora sí (el contexto era más que necesario): el EP AMORÍOS. LA VERDAD DE MI COPLILLA es el único trabajo de La Tania hasta la fecha. Este disco es, en muchos sentidos, su versión de aquella infidelidad. Mientras que el documental está centrado en Yerai y en cómo él vive esa culpa, este EP cambia completamente el punto de vista: la narradora es la persona que fue engañada.
La Tania ha contado que muchas (sino todas) las canciones nacieron del dolor, la decepción y la necesidad de expresar emociones difíciles de verbalizar. Para ella, la música funcionó como una forma de procesar una experiencia profundamente personal. Por su parte, Yerai reconoció el daño que causó y describió ese periodo como uno de los momentos más difíciles de su vida, afirmando que gran parte de su trabajo posterior está atravesado por el deseo de reconstruir la confianza y preservar la relación. Más allá del interés mediático, creo que este hecho invita a reflexionar sobre la relación entre la vida privada y la creación artística, una cuestión históricamente bastante compleja. En el flamenco, un género donde la experiencia vital ha sido una fuente de inspiración, el sufrimiento, la culpa y el perdón encuentran una traducción natural en la música. De esta manera, la crisis de la pareja deja de ser únicamente un acontecimiento biográfico para convertirse en el motor emocional de una obra que trata temas universales.

Musicalmente hablando, Tania recupera la copla como lenguaje principal, pero la actualiza con una producción muy contenida y por supuesto, con la guitarra de Yerai. La copla no es sólo un género musical, es una forma de construir dramas. Tiene convenciones clarísimas: personajes reconocibles, emociones llevadas al límite, conflictos morales y una interpretación donde quien canta no se limita a expresar sentimientos, sino que encarna un papel. Por ejemplo, en la copla clásica, Concha Piquer no canta como Concha Piquer, canta como la mujer abandonada, la amante, la viuda, la prostituta, la madre, la emigrante. Mismo ocurre con Imperio Argentina o Lola Flores. Son intérpretes de personajes. Y creo que ahí radica una diferencia importante con una buena parte del pop actual, donde naturalmente se espera que el cantante hable directamente de si mismo. La copla siempre aceptó el artificio, y la verdad no estaba en lo autobiográfico de las letras, sino en la intensidad de la interpretación.
El cuerpo lleno de besos, el alma rota de pena
Compuesto por ocho canciones, La Tania no nos da una introducción amable: entra directamente en el terreno de la herida con MONIGOTE. Al no ser un adjetivo comúnmente utilizado en Argentina, la palabra monigote me divierte y siento que trae consigo un tipo de violencia muy sutil. El tema no describe solo la humillación, sino que habla de la pérdida de voluntad, del cuerpo convertido en objeto, muñeco, caricatura de sí mismo. Por muy moderna que suene, no deja de devastar. En QUERELES se mira pero no se toca. Tania ha dicho que representa una etapa de su vida en la que tenía amoríos efímeros y conocía gente. Es una canción desenfadada sobre los juegos de seducción, los límites y el deseo.
Quizás la canción más dolorosa (y mi favorita) es BESITOS DE OTRO. Un duelo amoroso en su máximo esplendor y la dificultad de superar una relación cuando el afecto persiste, pese a intentar seguir adelante con otras personas. Mi versión preferida no es la de estudio, sino la sesión de El Balcón, que a una la aniquila. En AWITA el amor persiste, es sediento, y ella no pena ni rectifica. Es una amalgama divina de canción española, flamenco y música colombiana. Desatada y contemporánea. En MAL D’AMORES ella está sola con su botella de aguardiente y es lo único que la entiende. Es puramente sobre el sufrimiento que deja una relación amorosa fallida. Es tan palpable que me duele y hasta me hace sentir atrapada a mí.
Aunque EL EMIGRANTE sea una copla de Juanito Valderrama, La Tania contó que la eligió porque, cuando se fue sola a París en el medio de la crisis, sintió por primera vez una profunda sensación de extranjería y nostalgia. Tocó en varios bares de la ciudad junto a un amigo músico y muchos españoles emigrados se acercaban a decirle que les recordaba a sus abuelos. Esa experiencia le hizo conectar la copla con la memoria de los que tuvieron que abandonar España por necesidad. La terminó convirtiendo en un homenaje a los exiliados y emigrados, y a la vez ella misma pudo darle otro significado a la canción.
Aunque ya hablé de LOS ALMENDROS, no quiero dejar de decir que en lo que a mí me respecta, es un cierre al arco narrativo que comenzó en el documental y concluyó en este EP. Nos termina dando atisbos de esperanza y figuras bastantes psicoanalizadas. La octava y última canción, UN BESO DE MI COMPARE (Gracias Pucho), a pesar de que desencaja un poco con todo el concepto, me parece preciosa y moriría porque alguien me dedique una letra así. Tania se la dedica a C. Tangana, quien le dio una mano enorme en la creación del disco. La cantan ambos Tangana y Yerai, reivindicando una masculinidad capaz de expresar afecto y ternura.

Creo que en este EP, la copla también es una forma de pensar y que además de funcionar como un ejercicio de sinceridad, también es una representación. Parte de una experiencia íntima que somete al ritual de la copla hasta que deja de pertenecerle exclusivamente a ella. Se me hace redundante decir que es un trabajo que trae al frente a la tradición y la hace dialogar con sonidos contemporáneos, porque en lo sonoro esto es muy notorio. Sin embargo, no quiero dejar de destacar el genio de Tania por retomar la tradición y modernizarla hablando de terapia, vulnerabilidad y la reconstrucción de una pareja, alejándose un poco de la oscuridad que implican las coplas tradicionales.
Algo que me parece muy cómico es que muchas de las letras fueron escritas por el propio Yerai, pero desde la perspectiva de Tania. Han contado en entrevistas que ella le expresaba exactamente cómo se había sentido y él transformaba esas conversaciones en canciones, sin intentar justificarse, solo a guitarra y voz. Es un acto bastante autoflagelante pero que decantó en un proyecto estupendo. Por eso me parece tan inusual: no es una respuesta donde una parte ataca a la otra, es una obra creada en conjunto en la que la persona que cometió la infidelidad pone palabras al dolor que causó, mientras quien lo sufrió las interpreta. Es un experimento artístico poderoso y poco común.
Que nadie me lo quite, que es el que a mí me entiende
Quien les escribe no entiende mucho de amor y quizás esté sufriendo por ello, pero por suerte está este disco que te baja a tierra y entiende el amor como algo contradictorio, complejo y tampoco lo idealiza. Eso reconforta. Por otro lado, bastante claro está que es una lectura moderna de la copla y no hay nada que me fascine más que los artistas que dialogan con el pasado, disculpen la subjetividad. Por último nos demuestra que el tiempo todo lo transforma, estamos en completo control de si elegimos hacer algo bueno o malo con ello. Aunque dejarlo estar también es una opción. Estos son solo algunos de los motivos por los cuales tenés que escuchar este EP.
Escribo sobre música y paso bastante tiempo intentando explicar por qué un disco vale la pena.
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